Un año nuevo para reformas y cambios

Hay una complicidad que nos delata en el Movimiento Victoria Ciudadana: la complicidad con lo distinto, con hacer las cosas de otra manera. Procuramos una vía diversa que rompa con los modelos y limitaciones que la política del bipartidismo ha impuesto por décadas. En contraste con nuestra búsqueda de rutas distintas, estos partidos se repiten en sus tropiezos, fracasos, corrupciones y las falsas “soluciones” a los problemas que ellos mismos han creadoCon ellos cada año nuevo es igual al anterior

Por eso resulta esperanzador que un gran número de electores y electoras apoyaran otras alternativas en las pasadas elecciones. Poco a poco la camisa de fuerza del bipartidismo va quebrándose. 

 

Hacer una nueva política requiere compromiso, trabajo en conjunto y una gran dosis de ilusión. Mientras el bipartidismo significa limitaciones y conformismo nosotros hablamos y trabajamos desde la ilusión de hacer algo distinto, promover lo distinto, provocarlo. 

 

En estas fiestas navideñas, y en nuestras resoluciones de año nuevo, reafirmamos la ilusión del país que queremos. Además, trazamos la agenda necesaria para lograrlo. El cambio de año por sí mismo no altera las cosas. Para mejorar las condiciones de vida de todas las personas, necesitamos transformaciones políticas duraderas. 

 

No existe mejor regalo e inversión que la que se realiza a la salud, educación y a un verdadero sistema democrático electoral. A propósito de lo último, contamos actualmente con un Código Electoral deficiente para el país. Protege los intereses del bipartidismo a expensas de los derechos de las y los electores y de la pureza y confiabilidad de los procesos. 


En la Comisión Estatal de Elecciones respiramos aires autoritarios. La presidencia no rinde cuentas a nadie, salvo a su partido. Ejecuta decisiones en clara afrenta a los procesos democráticos y en contra de la misma ley que ellos aprobaron. El Código Electoral le otorgó pleno control de la CEE al PNP para intervenir a su gusto y conveniencia en todos los aspectos del proceso eleccionario. Las elecciones del 2020 fueron un claro ejemplo de ello. Todavía la Comisión no explica al país por qué hubo más papeletas que electores en San Juan. 

 

La voluntad democrática de un país depende en gran medida de su sistema electoral. Qué bueno sería asumir este comienzo de año con la ilusión y el compromiso real de lograr espacios democráticos y mejores condiciones de vida. Nos toca a todos y a todas hacernos cargo de esa ilusión y trabajar arduamente en pos de ella.

 

El 2022 debe ser el año para reformar y cambiar empezando por el Código Electoral.  ¿Será posible? Yo creo que sí . 

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